Esta vez la receta no es de cocina sino de cóctelería. Se trata de hacer un Dry Martini, fácilmente el cóctel más famoso de todos.La historia de la creación del Dry Martini tiene varias versiones, la más extendida es la de que la creó el barman del hotel Kilmanac en Nueva York para el multimillonario Rockfeller, que solía acudir allí a tomar una copa antes de cenar. Otra versión sitúa su creación en San Francisco, donde un barman daba el nombre de los cócteles que inventaba en función del cliente al que se los servía por primera vez, en este caso se lo sirvió a un habitante del cercano pueblo de Martínez (cuya pronunciación inglesa es similar a martini). Por cierto, los habitantes de este pueblo reivindican la paternidad del cóctel y celebran todas las primaveras una fiesta por su creación.
Los ingredientes del Dry Martini son siempre los mismos pero las cantidades varían según los gustos de cada uno, en este caso la receta es la más habitual, aunque lógicamente alguien puede decir que la realiza con otras proporciones. Para mi este es el perfecto Dry Martini.
- Una parte de Vermú blanco.
- Tres partes de ginebra.
- Una aceituna.
MATERIALES:
- Un vaso grande para mezclar.
- Abundante hielo.
- Una cucharita mezcladora.
- Una copa de cóctel (IMPRESCINDIBLE).
Respecto a las marcas yo prefiero Martini blanco, no me gusta demasiado con Martini blanco extra seco, aunque esto es cuestión de gustos. Respecto a la ginebra yo empleo Beefeater, aunque Bombay Sapphire también está muy bien.
REALIZACIÓN:
En un vaso mezclador se pone abundante hielo, tres partes de ginebra y una de vermú blanco, se mezcla con una cuchara y se deja reposar medio minuto para que los hielos aporten parte de su agua y enfríen el cóctel suficientemente, es muy importante que esté frío, se cuela sobre una copa de cóctel y para terminar se introduce una aceituna. Lógicamente la aceituna debe ser con hueso (es sacrilegio emplear aceitunas rellenas de anchoas, ¡menudo barman!) aunque algunos la prefieren rellena de pimiento, se la puede pinchar con un palillo, con ello se la podrá sacar mejor en un momento dado. Para la medición se puede emplear un vaso pequeño de chupito o algo similar. Es importante que no poner demasiada cantidad de una vez, debe tomarse muy muy frío para que sea correcto y si pones demasiado se acabará calentando.
El sabor del cóctel combina bien con algo salado para acompañar del estilo de galletas saladas, frutos secos, etc... Eso apaciguará el estómago y la mente ante el bombazo etílico del Dry Martini. Éste es un cóctel fuerte, con uno se ve la vida de otro color, con dos empiezas a ver a tus compañeros de barra como los mejores amigos que has tenido nunca y con tres es posible que la articulación de palabras no sea todo lo fluida que acostumbraba a ser, de cuatro es mejor no hablar, podrías acabar alistado a la Legión.
Lo habitual sería tomar uno (o dos) como aperitivo antes de una cena o comida, no como bebida habitual durante la misma o después de ella. Es posible que, si no se está acostumbrado a los licores fuertes, el sabor sea demasiado agresivo, aunque la rebaja que supone el Martini blanco y el agua del hielo lo deja en un punto de fuerza adecuado.
Otra receta del mismo cóctel es bastante más fuerte y un poco distinta; se pone en el vaso de una coctelera hielo y un poco de vermú blanco, se agita y se vacía todo el líquido dejando el hielo, entonces se añade la cantidad de ginebra deseada, se agita de nuevo y se cuela el líquido sobre una copa de cóctel. A mi me parece demasiada ginebra y el vermú del cóctel se limita al que queda en los hielos tras el colado inicial lo que le da poco aporte de sabor; yo prefiero la receta primera, aunque depende del gusto de cada uno. Yo también prefiero el mezclarlo en vaso y no en coctelera, aunque realmente es difícil apreciar la diferencia.También existen variaciones del original como el Gibson, que es simplemente poner una cebollita en vinagre en vez de la aceituna, o el famoso Vodka Martini, la bebida preferida de James Bond, que es con una parte de vodka, tres de ginebra, media de Kina Lillet (un aperitivo francés mezcla de vino, quinina y licores de fruta) agitado hasta que esté muy frío y con un trozo de piel de limón.
En coctelería se suele decir que realizar un buen Dry Martini marca el ecuador entre un buen barman y uno malo. A mi simplemente me parece un buen cóctel, fácil de hacer medianamente bien y que, tomado de aperitivo, ayuda a mejorar un velada.




Este me lo apunto para hacerlo en unos dias, sigue así!!
ResponderEliminarPrueba a hacerlo con ginebra Tankeray que está muy buena. (Retamareño)
ResponderEliminargracias por el aporte
ResponderEliminarla verdad es coctel fuerte que bien preparado sienta muy bien,un saludo y salud
ResponderEliminarbuenisima la receta...facil y exquisita....muchas gracias por la claridad....!!!!
ResponderEliminarGracias por pasarte y dejar un comentario. La verdad es que este cocktail es todo un clásico.
Eliminargracias por recordarme como se hacia, hace muchos años que no hago uno. saludos.
ResponderEliminarGracias a ti por pasarte por aquí y comentar. Si nos vemos, nos tomamos uno.
EliminarUn saludo.